En el corregimiento de Rozo, al occidente de Palmira, en la comuna 8, sitio en el cual el turismo y la gastronomía se mezclan con la tradición, la fe comienza a sentirse en cada rincón. Las calles se preparan, el templo abre sus puertas y la comunidad se une para vivir una Semana Santa que este año tendrá un significado especial.
Desde la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, el párroco Francisco Javier Ortiz Dávila extiende una invitación abierta a propios y visitantes para participar activamente de esta celebración religiosa, que año tras año fortalece la identidad espiritual del territorio.
“Queremos invitar a todos a vivir esta Semana Santa con fe y devoción. Tendremos una programación muy especial, con procesiones todos los días por las calles de nuestro corregimiento”, expresa el sacerdote Ortiz.
Rozo, reconocido como un importante destino turístico y gastronómico de Palmira, se convierte durante estos días en un escenario de recogimiento y tradición. Las procesiones recorrerán sus vías, llevando mensajes de esperanza y unión, en medio de un ambiente que mezcla lo espiritual con la calidez de su gente.
Sin embargo, uno de los momentos más significativos se vivirá el próximo martes santo, 2 de abril, cuando se realice una procesión especial con la réplica del Señor de los Milagros, una imagen que por primera vez saldrá del templo para encontrarse con la comunidad en las calles.
Esta celebración incluirá además la consagración del corregimiento de Rozo al Señor de los Milagros, un acto simbólico que representa la fe colectiva de sus habitantes.
“Esta procesión ha tomado mucha fuerza en el Valle del Cauca, especialmente por la devoción que existe hacia el Señor de los Milagros, cuya imagen original se encuentra en Buga. La réplica que tenemos en nuestra parroquia fue donada directamente por los padres redentoristas, lo que hace aún más especial este momento para nosotros”, explica el párroco Ortiz Dávila.
La salida de esta imagen, profundamente venerada, marca un hito para la comunidad, que se prepara para acompañarla en un recorrido lleno de recogimiento, oración y tradición.
Así, entre incienso u mirra, cantos y pasos solemnes, Rozo se transforma en un lugar donde la fe se vive intensamente, invitando a quienes lo visitan a ser parte de una experiencia espiritual auténtica.
Esta Semana Santa, Palmira no solo se recorre: se siente, se comparte y se vive desde el corazón.
desde su corazón espiritual, Palmira te llama.



