Es inolvidable: Desde temprano, la alegría comenzó a tomar forma en la ciudadela deportiva Ramiro Echeverry Sánchez, de Palmira. Risas, colores y juegos marcaron el inicio de una jornada que transformó este espacio en un verdadero Territorio de Juego, en donde más de 15.000 niños, niñas y familias se reunieron para revivir los juegos tradicionales, pese al auge de la tecnología: La rayuela, el ponchado y otros juegos tradicionales regresaron para conectar a las familias con prácticas culturales que siguen más vigentes que nunca.
La estrategia, enmarcada en el programa “La Brújula: Juguemos Juntos en el Mundo Mágico de la Niñez, Palmira”, se consolidó como una apuesta integral por la infancia, promoviendo entornos protectores y espacios en los cuales el juego se convierte en una herramienta de desarrollo. A través de múltiples entornos temáticos organizados en grandes carpas, la jornada invitó a explorar, aprender y compartir.
Exploradores y aventureros
En el Primer Entorno y Exploradores del Bienestar, liderado por el sector salud junto a la Secretaría de Salud y el hospital, los más pequeños aprendieron sobre nutrición, hábitos saludables y actividad física a través de dinámicas lúdicas. Allí, el conocimiento se mezclaba con el juego, logrando que cada actividad fuera tan divertida como educativa.
Más adelante, el entorno Aventureros del Bienestar abrió paso a la imaginación y al aprendizaje. En este espacio, enfocado en educación, se desarrollaron actividades psicopedagógicas que demostraron que aprender también puede ser un juego. La rayuela, el ponchado y otros juegos tradicionales regresaron para conectar a las familias con prácticas culturales que siguen vigentes, pese al auge de la tecnología.
La tecnología también tuvo su lugar en el entorno Aventuras, donde los niños interactuaron con pantallas y experiencias digitales, siempre acompañados por adultos, promoviendo así un uso responsable y guiado de las herramientas tecnológicas.
Uno de los espacios más emotivos fue Refugio de Amor, pensado para fortalecer los vínculos familiares. A través de juegos colaborativos, padres, madres e hijos compartieron momentos que fomentaron el afecto, la comunicación y la unión.
Por su parte, en Liga y Amigos, el enfoque comunitario permitió resignificar el valor del juego en los espacios públicos, motivando a las familias a recuperar parques y escenarios como lugares de encuentro y construcción colectiva.
La jornada también incluyó una amplia oferta recreativa: circuitos de juego de Recreavalle e Indervalle, mega inflables con piscinas de pelotas, zonas acuáticas -para las cuales los niños debían llevar ropa de cambio-, y espacios de emprendimiento familiar que complementaron la experiencia.
Entre los asistentes, historias como la de Juliana Abadía, proveniente del corregimiento de Guabanal, reflejaron el impacto del evento. Llegó con sus hijos y sobrinos, quienes, por primera vez, visitaban la ciudadela deportiva. “Ha sido muy bonito verlos compartir, jugar y aprender cosas nuevas. Todo está muy bien organizado, los niños han disfrutado de los brinca brincas, la bicicleta y hasta aprendieron señales de tránsito”, comentó con entusiasmo.
Desde el barrio Santa María del Palmar, Luciana García Salazar, de 8 años y actual reina departamental de la caña de azúcar, también vivió la jornada con emoción.
Agradeció al alcalde Víctor Ramos por la actividad, mientras disfrutaba junto a otros niños y niñas.
Otro de los momentos significativos lo protagonizó Joan Andrés Orobio Riascos, del barrio Loreto, quien llevó una cartelera con un mensaje para el mandatario: “Alcalde Víctor Ramos, con voluntad es posible”, expresó, destacando la importancia de estos espacios para la juventud.
La inclusión también fue protagonista.
Lucery Solís, directora de la fundación Rescate Juan 3:16, resaltó la participación de niños y niñas con discapacidad o en situación de vulnerabilidad.
“Estos espacios nos permiten integrarnos, mostrar nuestros emprendimientos y, sobre todo, ver a los niños felices”, afirmó.
El alcalde Víctor Ramos destacó el propósito de la jornada: “Queremos que nuestros niños crezcan felices, con acceso a actividades que fortalezcan su bienestar y sus habilidades. Este es un esfuerzo articulado para brindarles oportunidades de desarrollo integral”.
A su vez, la gestora social del Valle del Cauca, Jimena Toro Torres, subrayó el trabajo conjunto entre instituciones: “Estamos jugando, enseñando y aprendiendo con nuestros niños y niñas, en el marco de La Brújula, llevando bienestar y oportunidades a cada rincón del departamento”.
Desde la Secretaría de Integración Social, Catherine Filigrana, junto con la subsecretaria de Infancia, Adolescencia y Juventud, Elizabeth Dorado, resaltaron el impacto social del evento, enfocado en la creación de entornos protectores y el fortalecimiento de los vínculos familiares.
Durante la celebración del Día de la Niñez, niños y niñas provenientes de zonas rurales como Rozo, Potrerillo, La Herradura y Matapalo también hicieron parte de esta experiencia, conociendo y disfrutando la ciudadela deportiva en un ambiente seguro y lleno de oportunidades.
La jornada estuvo acompañada de presentaciones artísticas, shows de salsa, teatro infantil y actividades culturales que llenaron de color el escenario.
Además, los asistentes disfrutaron de refrigerios, algodón de azúcar, crispetas y otros alimentos entregados de manera gratuita.
Uno de los espacios más concurridos fue la zona de recuerdos, donde las familias crearon collages y capturaron momentos especiales que quedarán en su memoria.
Más que un evento, Territorio de Juego, articulado con el programa “La Brújula: Juguemos Juntos en el Mundo Mágico de la Niñez, Palmira”, se consolidó como una estrategia que reafirma el compromiso institucional con la niñez, el fortalecimiento familiar y la construcción de comunidad.
Palmira continúa apostándole a espacios donde aprender, jugar y compartir se convierten en la mejor herramienta para transformar el presente y construir un mejor futuro.



