Entre vinos artesanales, café y platos típicos, Palmira vive su propia semana de pasión entre los sabores del campo. Así, de oriente, a occidente y en Norte sur, el municipio se consolida como un destino que invita a sentir, saborear y reconectar.
El aroma a fruta fresca, el suave tintinear de las copas y la calidez de una conversación tranquila marcan el inicio de una experiencia distinta en el corregimiento de Ayacucho, sector La Buitrera, al oriente de Palmira. Allí, entre montañas y aire puro, nace una propuesta que comienza a conquistar paladares: Vinoteca Palmira, un emprendimiento que transforma el vino en una vivencia cultural y sensorial.
Tatiana Lozano, su creadora, recibe a cada visitante como si llegara a casa. Con una sonrisa y una copa en la mano, comparte la historia de un proyecto que apuesta por lo nuestro, integrando lo urbano y lo rural en una misma experiencia.
“Queremos que la gente venga, disfrute y descubra que en Colombia también podemos hacer vinos únicos, con nuestras frutas y nuestra identidad”, cuenta mientras sirve un vino de café, uno de los más apetecidos.
En la Vinoteca Cava Jaramillo Solera, el recorrido no es solo una degustación: es un viaje. Los sabores de la uva Isabella se mezclan con la frescura del maracuyá, la intensidad de la mora y el toque floral de la jamaica
Cada botella cuenta una historia; cada sorbo revela el potencial de la tierra colombiana.
A esta experiencia se suman cremas de licor con extractos naturales, mermeladas artesanales y una coctelería creativa a base de vino que sorprende incluso a visitantes internacionales, quienes llegan desde países como España, Francia y Chile, y se llevan consigo un pedazo de Palmira en cada botella. Vinoteca Cava Jaramillo Solera, esta ubicadoen el barrio Las Mercedes, al norte de la ciudad, en la calle 55 #26-30, en donde atiende de lunes a domingo en el horario de 4:00p.m. a 11:00 p.m.
Pero el recorrido no termina allí. El viaje continúa hacia el corregimiento de Rozo, al occidente del municipio, comuna 8, sitio en el cual el campo abre sus puertas en fincas de turismo rural. Allí, el tiempo parece ir más despacio mientras se prepara, a fuego lento, el tradicional pollo en su jugo. El olor a leña, el sazón casero y la mesa compartida convierten este plato en un verdadero encuentro con las raíces.
Cristian Londoño, empresario de alojamientos en Rozo, extiende la invitación: “Hoy queremos invitar a todos a conocer este corregimiento, en donde se hospedan turistas nacionales y extranjeros que vienen a descubrir esta belleza del Valle del Cauca. Contamos con más de 80 fincas preparadas para recibirlos, gracias también a la cercanía con el aeropuerto y a toda la oferta turística que tenemos”.
En el corregimiento de La Torre, también en la comuna 8, la tradición culinaria cobra vida en manos de María Nubia Rosero, cocinera tradicional con más de 30 años de experiencia y nacida en éste sector rural. Su cocina es un homenaje al campo: “Me encanta preparar platos típicos como el pollo en su jugo, hecho con pollo campesino y las hierbas frescas como cimarrón, cilantro, tomillo, orégano y perejil. Todo es cultivado en nuestra huerta. Nos encanta recibir a los turistas y que se lleven una buena imagen de nuestro corregimiento de Rozo, en Palmira”.
De esta manera la zona rural de Palmira, ofrece múltiples experiencias naturales y gastronómicas para turistas y locales durante la Semana Santa.



