Mediante la campaña ‘Manos Unidas, Almas Encendidas’ y con el liderazgo del alcalde Víctor Ramos, la Pastoral Social, la Diocésis y el sector interreligioso, el municipio desarrolló una jornada institucional de apoyo desde las diferentes dependencias de la Administración para las familias más necesitadas del departamento, lo que representó un aporte de casi 17,000 libras de alimentos y elementos de aseo.
Tras constatar con agradecimiento que el municipio de Palmira no sufrió alteraciones mayores ni afectaciones de gran magnitud por causa del terremoto del lunes 10 de agosto, la administración del alcalde de Palmira, Víctor Ramos, decidió transformar esta situación en una oportunidad para la solidaridad activa. A través de una alianza estratégica con las fuerzas vivas de la ciudad, se puso en marcha una campaña de recolección de ayudas para los sectores más vulnerables.
Esta iniciativa, denominada ‘Manos Unidas, Almas Encendidas’, cuenta con el apoyo articulado de la Pastoral Social, la Diócesis de Palmira y el sector interreligioso, uniendo a personas de diversos credos bajo una misma causa humanitaria: ayudar a los damnificados de varios municipios vallecauncanos.
Víctor Ramos destacó la transparencia de la administración y el esfuerzo colectivo que hizo posible la jornada institucional: “La única misión que tenemos como servidores públicos es generar bienestar para la comunidad. Por eso, desde la Alcaldía asumimos el liderazgo de manera transparente y con el ejemplo”.
Durante este primero de septiembre, diversos sectores de la administración municipal -incluyendo el equipo de gabinete, empleados públicos y colaboradores- se sumaron masivamente a la causa. Sus aportes permitieron alcanzar 7,7 toneladas de víveres como leche, chocolate, sal, kits de aseo e insumos de primera necesidad.
El mandatario local extendió un agradecimiento especial a cada ciudadano que aportó “su granito de arena”, así como al padre Arturo Arrieta, delegado por el obispo de Palmira, monseñor Rodrigo Gallego, por su dedicación al acoger a la comunidad en esta estrategia.
“Hoy hay familias que necesitan nuestro apoyo. Por eso, nuestra campaña continuará durante todo el año. Lo hacemos de corazón por los más necesitados”, concluyó el alcalde.
Por su parte, el padre Arrieta agradeció el esfuerzo diario de más de 200 voluntarios y resaltó la decisión de la Pastoral Social de priorizar la atención de la emergencia. “El trabajo en equipo entre las autoridades civiles, militares y los ciudadanos es fundamental para superar las crisis. Es importante caminar juntos y dejar de lado las diferencias políticas o religiosas para centrarse en el bienestar del ser humano”, afirmó el sacerdote, quien además reconoció la labor incansable de las mujeres del equipo y celebró la solidaridad colectiva como el camino para salir adelante.
Las casi 17,000 libras de alimentos serán distribuidas entre familias que resultaron afectadas en el municipio de Buenaventura y el norte del Valle del Cauca.



