Por las voces del campo y la ciudad: Entre voces, historias y expectativas, la plaza de mercado de Palmira se reinventa sin perder su esencia. Sigue siendo el lugar donde el campo llega con orgullo y la ciudad responde con gratitud.
Aún no amanece del todo en Palmira y ya en la plaza de mercado se siente la vida. El aroma del cilantro recién cortado, el color vibrante de los tomates y el saludo cálido entre quienes se conocen de toda la vida marcan el inicio de una tradición que, lejos de desaparecer, hoy se transforma.
“Yo llevo más de 35 años viniendo cada sábado y nunca había visto un cambio como este”, afirma Édgar Hernández, campesino del sector El Arenillo, mientras organiza sus canastas de yuca y plátano traídos desde este sector rural del oriente de Palmira. Su voz mezcla nostalgia con esperanza.
“Estamos invitando a nuestra gente que siempre nos ha acompañado en la galería. Nosotros, en ‘El Hueco’, llevamos muchos años, pero ahora estamos reubicados y, si Dios quiere, vamos a estrenar galería. Hacemos un llamado para que vengan a comprar nuestros productos. Dios los bendiga”, expresó.
La plaza de mercado, ese punto de encuentro entre el campo y la ciudad, avanza hoy en un proceso de modernización que promete dignificar el trabajo campesino y mejorar la experiencia de quienes cada semana llegan a hacer mercado. No se trata solo de cemento y estructuras: es una apuesta por la gente.
Por su parte Doña María Doris Campo, productora de hortalizas, lo resume con sencillez:
“Aquí no solo vendemos, aquí vivimos… y ahora vamos a vivir mejor”.
Proveniente de la zona alta de La Buitrera, sector Chontaduro, llega cada semana con productos como huevos, naranjas, mandarinas, banano, limón, verduras y aromáticas.
“Estamos muy contentos y tenemos la esperanza de contar con un lugar adecuado para vender nuestros productos. Muchas gracias al alcalde Víctor Ramos”, agregó.
La obra, impulsada por la gobernadora Dilian Francisca Toro y el alcalde Víctor Ramos, contempla espacios más organizados, condiciones sanitarias óptimas y una infraestructura pensada para el bienestar de todos. Sin embargo, uno de los aspectos más destacados por la comunidad es la construcción de la guardería El Arrullo.
“Eso es lo mejor que pudieron hacer”, comenta Yenifer Jiménez, madre soltera del sector Las Delicias, quien trabaja cada sábado en la plaza.
“Ahora vamos a poder trabajar tranquilos, sabiendo que nuestros niños están bien cuidados. Vendo yuca, papa, cilantro y cebolla larga, y este espacio nos da mucha tranquilidad. Estamos muy agradecidos”, puntualizó.
La inclusión de este servicio no solo representa un apoyo a las familias trabajadoras, sino también un mensaje claro: el desarrollo debe ser integral, humano y con oportunidades para todos.
Asi mismo , Yolanda González Flores, directora del hogar infantil El Renacer de Las Delicias, destacó:
“Un sincero agradecimiento a la gobernadora Dilian Francisca Toro y al alcalde Víctor Ramos por este gran proyecto para nuestros niños y niñas. Este hogar infantil nocturno, El Arrullo, funcionará de lunes a sábado, incluso en horarios extendidos, beneficiando tanto a familias del campo como de la ciudad”.
Mientras tanto, los compradores también celebran la transformación. Humberto Chilito y Lucy Pastes, esposos residentes del barrio Obrero y visitantes habituales de los sábados, afirman:
“Venir a mercar aquí es una tradición, y saber que estará más organizada y más bonita nos motiva aún más. Este proyecto será muy importante para los campesinos”.
Finalmente , Primitivo Guefia Tulcán, campesino de la vereda El Arenillo, con más de 66 años de vida y 35 dedicado al campo junto a su familia, envió un mensaje a la comunidad:
“Invitamos a los palmiranos a que vengan a comprar nuestros productos frescos, directamente del campo. Estamos muy contentos porque pronto tendremos un nuevo espacio, más cómodo y digno”.
En Palmira, el progreso no borra la tradición… más bien la fortalece.



